Comunicación entrenador – jugador

04/08/2021

La visión más clásica respecto a la comunicación entre entrenadores y jugadores tiene una forma unidireccional. Es decir, el entrenador explica al jugador sobre la base de presuponer que el jugador no sabe algo que el entrenador sí. Sumado a la consideración de que a partir de este proceso el jugador incorporará y automatizará movimientos, tácticas y estrategias que pondrá en juego el día de la competición.

Un modelo que debe mejorar

Este modelo fue fuertemente criticado en los últimos años y se encuentra hoy en discusión a partir de una serie de consideraciones. En primer lugar, la idea de automatizar movimientos como el único proceso formativo dentro del deporte no parece ser una buena manera de enseñar a jugar y enseñar a practicar un deporte.

Por otro lado, la complejización del deporte parece requerir, cada vez con mayor insistencia, un jugador que pueda reflexionar. Es decir, que pueda acomodarse a la variabilidad y ductilidad de la práctica deportiva durante la competición en diferentes momentos y en diferentes situaciones.

Y por último, pareciera que la posibilidad de desarrollar equipos coordinados no está vinculada solo con la capacidad de que cada uno de los jugadores replique automáticamente un movimiento. Sino con la idea de que cada uno de ellos comprenda la filosofía que subyace a una metodología táctica y estratégica.

Todo esto lleva a la necesidad de mejorar el proceso de entrenamiento y el proceso de comunicación en dos espacios: en el entrenamiento y en la competición, entre jugadores y entrenadores.

Buscamos la solución a tres problemas

El primero tiene que ver con que la comunicación no tenga la forma de un monólogo. Es decir, un receptor totalmente pasivo y un emisor que es el que expresa, construye y enuncia. El mensaje y el canal son competencia exclusiva del emisor. Mientras que el receptor no tiene ningún tipo de papel en la construcción ni del mensaje ni del canal.

Un segundo problema tiene que ver con que la comunicación unidireccional supone una relación asimétrica: el poder está en manos del entrenador. El poder del conocimiento, de la disciplina, de la sanción.

Esa asimetría se pone también de manifiesto en el plano del saber. El entrenador toma el rol como aquel que conoce y entrena al que no sabe. Buscamos mostrar el conocimiento que puede aportar el deportista, su capacidad de tener respuestas, incluso algunas que el entrenador puede no poseer.

Por último, debemos hacer notar que dialogar no es renunciar al protagonismo. Como sostiene Eddie Johns, el entrenador colaborativo, el entrenador que construye desde la colaboración, desde el intercambio, no corre un riesgo sino que acepta un desafío. El entrenamiento dialogado es más complejo pero puede lograr un equipo mucho más potente con mayor capacidad de desarrollo

Desarrollo del programa

El programa de comunicación entrenador-jugador se desarrolla a través de un curso de formación para entrenadores, en el que se los forma con el objetivo de comprender mejor lo que es el proceso de comunicación y dotarlos de herramientas y metodologías que les permitan superar las problemáticas mencionadas.

Este curso está dividido en tres grandes módulos: el primer módulo de formación de entrenadores los introduce dentro del ámbito de la filosofía y las teorías de la comunicación.

En el segundo, se desarrollan y trabajan todos los aspectos comunicacionales vinculados al entrenamiento. Por último, se trabaja lo referido a la comunicación en la competición, prestando atención a tres espacios: la comunicación antes del partido, la comunicación durante la competición y la comunicación después de la competición.